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Entrevista a Prof Navarro. Física aplicada de la UPV. Investigador en Bioelectromagnetismo.

 

ENTREVISTA A ENRIQUE A. NAVARRO

Profesor de Física aplicada de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería. Universidad Politécnica de Valencia

Investigador en Bioelectromagnetismo

Concedida a  la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud

 

  1. Hay un sector científico que está denunciando que la situación de contaminación electromagnética a la que actualmente estamos sometidos con las nuevas tecnologías inalámbricas es insostenible y va a tener graves consecuencias para la salud. ¿Esto es realmente así? ¿Qué investigaciones científicas apoyan este punto de vista?

Hay soporte científico que evidencia que la radiación electromagnética tiene ciertos efectos y esto se sabe desde hace mucho tiempo. En los países del este, en la antigüa Unión Soviética esto se investigó, incluso desde antes de la segunda Guerra Mundial había investigadores. Lo que pasa que ese tipo de investigaciones no pasaban al mundo occidental poque había un telón de acero, por decirlo de alguna manera. Se publicaban en revistas soviéticas, en ruso, y entonces había como una separación entre científicos occidentales y científicos soviéticos y ellos tenían una tradición. De hecho, los rusos incluso pensaron desarrollar armas con microondas, con campos electromagnéticos, …se irradió la embajada de Estados Unidos en Moscú con la intención de dañar la salud del personal de la embajada, eso está ahí, es una evidencia. Y luego aparte, ya más tarde cuando se permeabilizó esa frontera entre científicos occidentales y científicos del este empezaron a surgir publicaciones, a surgir escuelas, grupos de investigación que desde principios de los 90 hasta ahora han publicado mucho y sustentan esas tesis, esos efectos que se producen a efectos no térmicos. Las normativas que existen, que están vigentes ahora se sustentan en efectos de calentamiento. Los efectos biológicos implican todo el campo de la Biología. Se han hecho experimentos, se han hecho investigaciones que cubren desde el estudio de las células, los fenómenos encimáticos, reacciones en las que intervienen varios electrones, se ha investigado efectos a nivel macroscópico, a nivel de respuesta psicológica… esto es muy amplio. Hay mucha investigación hecha, posiblemente… no he contabilizado el  número de papers, pero creo que estaba por encima de los mil artículos publicados, posiblemente más sobre este tema, que evidencian efectos. Por un lado tenemos una normativa que va por un camino y por otro lado tenemos una evidencia científica que indica otra cosa.

  1. Estamos en una situación en la que en muy pocos años se ha producido un gran despliegue de tecnologías que funcionan por campos electromagnéticos. Estas nuevas tecnologías se han asumido por la práctica totalidad de la población, están al amparo de leyes auspiciadas internacionalmente, los medios de comunicación –en muchos casos dependientes de sus anunciantes de telefonía móvil- no ofrecen ningún espacio para la crítica a este despliegue tecnológico. Sin embargo hay suficiente investigación y voces científicas que dicen que hay problemas de salud que no se están teniendo en cuenta. ¿Qué posible solución le ve a este panorama ?

Tiene una difícil solución porque nos encontramos en una situación en la que ya el uso de tecnologías inalámbricas se ha convertido no ya en una posibilidad respecto de su uso o una ventaja tecnológica sino que se ha convertido ya en un vício. Entonces, los usuarios dependen de este tipo de tecnologías. Hay más móviles en España que población. Contra eso es muy difícil lugar, esto es algo que va contracorriente. Se publicó un artículo en una revista, creo que era el New York Times (no estoy seguro) en el que se alertaba del uso de los wearables (los wearables son unos dispositivos inalámbricos que se llevan en la ropa). Toda la comunidad de internet se hecho encima del autor de ese artículo y el periódico tuvo que sacar otro artículo, como desmintiendo la opinión, retirando ese artículo y pidiendo perdón, diciendo… no, no, esto no está demostrado…, porque la gente de la comunidad de internet empezó a enviar correos, mensajes por twitter protestando, preguntándose, pero bueno, ¿qué están diciendo? . Yo después de ver eso me inclino a pensar que son… no sé, son ignorantes, que utilizan todas estas tecnologías, pero no son conscientes de los efectos biológicos, no lo saben, pero ni les interesa, les da igual. Tú ves personas enfermas por todo esto y estas personas darían todo el oro del mundo por curarse. ¿Dónde pones todo esto en la balanza? Vivimos en un mundo muy difícil. Luchar contra esto.. si ya los propios ciudadanos, los propios usuarios, bueno, puede haber usuarios que hagan un uso consciente de la tecnología –eso también es posible-, pero después de ver lo que pasa, uno se desanima un poco.

  1. Han pasado trece años desde que se publicara el primer estudio epidemiológico en la Nora, del que usted fue coautor. En esta investigación se comprobó que la cercanía a las torres de telefonía celular empeoraba variables en salud como la calidad del sueño, fatiga, irritabilidad, falta de concentración (GMS). Ha habido investigaciones que han coincidido en resultados con el estudio de la Nora, sin embargo también han aparecido estudios que no han correlacionado la cercanía a las torres celulares o el uso del teléfono móvil con problemas de salud. Desde un punto de vista científico ¿a qué cree que se puede deber esta disparidad de resultados en las investigaciones epidemiológicas ?

Cuando todo esto empezó, había investigadores que no medían, que hacían los estudios en base a la distancia de las torres. Esos estudios no son muy precisos porque dependiendo de la orientación de las antenas, la ubicación de las ventanas en las viviendas, la radiación puede variar mucho dentro de una vivienda. Entonces, la distancia no es un parámetro adecuado para hacer ese tipo de estudios. Cuando nosotros hiciemos el Informe de La Ñora medimos dentro de las viviendas y para nuestra sorpresa nos dimos cuenta de que a niveles muy bajos la gente tenía una respuesta a través de unos síntomas. Que además nos llamó mucho la atención, porque nosotros estábamos acostumbrados a trabajar en encuestas de ruido, el ruído es captado por el oído. Nos llamaba mucho la atención de que cuando se trataba de un campo electromagnético que no puede ser captado porque ningún sentido lo detecta, hay que hacer medidas dentro de las viviendas para saber qué nivel de radiación hay dentro de la vivienda. La distancia no es un parámetro adecuado.

  1. Las personas electrosensibles nos encontramos con que esos campos electromagnéticos hoy día habituales de los teléfonos móviles, los wifis, los teléfonos inalámbricos y otros sistemas, nos producen graves sintomatologías. Nuestra afección en muchos casos genera incredulidad y rechazo, la OMS no reconoce que la electrosensibilidad esté causada por los campos electromagnéticos y ningún país del mundo excepto Suecia reconoce esta dolencia . ¿Qué puede decir acerca de la electrohipersensibilidad ?

Yo pondría el ejemplo de la fibra de amianto o pondría el ejemplo del tabaco  u otros casos que se han dado. Siempre las instituciones son muy lentas a la hora de responder y de reaccionar. Y lamentablemente se dan respuestas cuando ya no es necesario.

  1. En Mayo del año pasado, 2015, más de 200 científicos expertos en bioelectromagnetismo de todo el mundo, entre los que usted se encuentra, suscribieron y enviaron un Llamamiento científico con carácter de urgencia a la ONU-OMS advirtiendo de las graves consecuencias para la salud pública que se esperan dados los actuales niveles de radiación permitidos (aunque con variaciones, según qué países) en todo el mundo. En el llamamiento se ofrecieron ustedes a colaborar con estas instituciones… A pesar de la dimensión y la urgencia de la advertencia, del número y la relevancia de los científicos firmantes, el llamamiento apenas ha tenido repercusión y difusión en la opinión pública.¿Han recibido ustedes algún tipo de respuesta por parte de los organismos a los que el llamamiento fue dirigido?

Pues no. Y no me consta que haya habido respuesta en otros países. Posiblemente hay problemas que se consideran más graves y se está dando más atención a esos problemas en lugar de a esto. No sé porque razón. Quizá ya estamos acostumbrados a que no se haga caso.

  1. Asistismos, por un lado, a la desproporción que observamos entre la advertencia contenida en este llamamiento y la falta de reacción de las autoridades públicas y los medios de comunicación. Sin embargo, por otra parte, nos encontramos con otra forma de caracterizar el debate sobre los riesgos biológicos de la contaminación electromagnética que plantea justamente la situación contraria, es decir, una en la que se afirma que los riesgos no son tales y que lo que en realidad se da es una mala percepción del riesgo. ¿Qué le diría usted a quienes mantienen esa hipótesis?

¿Una mala percepción del riesgo? ¿La percepción es algo que se puede medir? Cuando tenemos evidencia científica en la que con fotos se ven cromosomas, se ven células, se ven…., Si tenemos algo que se puede cuantificar ¿dónde está la percepción? Algo se percibe cuando hay una respuesta de tipo, algo relacionado con los miedos de la persona, con su experiencia vital, pero cuando tenemos algo que se puede cuantificar científicamente ¿dónde está la percepción? Lo veo muy raro, no lo entiendo.

  1. Se habla, en generral, de que en los últimos años se ha producido un gran aumento del grado y niveles de contaminación electromagnética, pero es difícil encontrar datos precisos al respecto. Según la información que usted maneja ¿podría citarnos algún dato concreto de investigaciones propias o ajenas que ilustre esta cuestión?

Con respecto a niveles de los años 70, posiblemente, varios millones de veces. Con respecto a los años 90, cien veces. Se ha publicado. Hay trabajos de americanos. En los años 90 ya había telefonía celular, ya había bastante contaminación ambiental. En los años 70, teníamos la TV, la radio, estaciones de radar y poco más. Hoy día yo creo que estamos del orden de millones de veces respecto de los niveles de los años 70.

  1. El incremento de la contaminación viene acompañado de un despliegue cada vez mayor de aparatos y fuentes de emisión, que implican uso de más y de nuevas frecuencias que suponen formas intensivas de aprovechamiento de las mismas para la transmisión de datos. Recientemente ha sido aprobada en EEUU la implantación generalizada del 5G. Además, estamos siendo ya testigos de cómo, más allá del smart phone, las conexiones inalámbricas llegan ya a objetos, electrodomésticos y prendas cotidianas como coches (wifi 4G 7 personas), lavadoras, televisiones, relojes, chaquetas… el llamado “internet de las cosas” ¿Qué perspectivas de futuro enfrentamos? ¿Hasta dónde vamos a llegar y qué implicaciones puede tener este enorme despliegue para la salud pública?

¿Qué es lo que va a pasar? Bueno, ya lo estamos viendo porque desde que se empezaron a producir todo este tipo de tecnologías ha surgido la sensibilidad a los campos electromagnéticos, tenemos una incidencia de enfermedades que, bueno, eso no lo he cuantificado… no lo sé. Pero lo que sí que puedo decir es que siempre que suceden este tipo de cosas hay un pequeño porcentaje de la población que se adapta, pero es pequeño porcentaje de la población. Más de un 5% de la población se estima que es electrosensible ya de hecho y este porcentaje va creciendo con el tiempo. Hace 10 años una persona que tenía sensibilidad a los campos electromagnéticos era algo que no cabía en la cabeza de nadie. Eso ahora, aparte de que se ha comprobado, se han dado casos de personas que no pueden acudir a su puesto de trabajo porque tienen campos electromagnéticos y el juez les ha dado la razón . Yo creo que este tipo de problemas van a aumentar. Habrá un porcentaje de la población que se adaptará y otro porcentaje de la población que no se adaptará. Pero esto es irreversible. Cada vez vamos a tener más sistemas inalámbricos, es una bola ya muy grande que no se puede detener.

  1. Los nuevos aparatos vienen dotados de una mayor sensibilidad que les permiten funcionar con un menor nivel de emisión ¿Es técnicamente posible el despliegue de las redes de telecomunicaciones con unos niveles de emisiones de radiofrecuencias compatibles con la salud, al estilo de lo que sucede en la ciudad de Salzburgo (0’1mw/cm2 – 900 Ghz GSM, según recomienda informes como el Bioinitiative? / Hasta el momento, la industria de las telecomunicaciones han optado por restar valor a los riesgos y han apostado por ofrecer la mayor conectividad y servicios. ¿Ve posible que se produzca un cambio de mentalidad en la industria con el que se enfocase el desarrollo tecnologico hacia unaminimización de los niveles de radiación electromagnética?

Sí, sí. Si nosotros tenemos en cuenta que la radiación penetra en los tejidos dependiendo de la frecuencia, podemos subir en frecuencia, trasladando los sistemas a frecuencias más altas para que la penetración en los tejidos sea mínima. Esto nos llevaría a las frecuencias ópticas. Algo que posiblemente podría resolver ese problema es utilizar luz. Hay una tecnología que se llama LIFI. Posiblemente se podrían desarrollar enlaces de microondas muy directivos a frecuencias elevadas para trasladar información por el aire y luego a nivel local repetir estas señales con señal de luz. De esa manera podríamos resolver este problema desde un punto de vista tecnológico, además de que la transmisión de datos sería mucho más rápida.

¿El LIFI tiene aplicación para voz, en telefonía?

Si hay para datos, hay para voz, hay para todo, seguro. Es modificar un poco la tecnología. Pero lo que sería el soporte físico de la transmisión sería viable. Lo que resolvería esta situación sería la combinación de tecnologías inalámbricas a frecuencias muy elevadas con antenas muy muy directivas en combinación con sistemas ópticos, con luz LIFI, para transmisión inalámbrica y cableados en edificios o largas distancias con fibra óptica.

  1. Podemos congratularnos por la existencia de científicos de primer nivel en el área del bioelectromagnetismo en España. Científicos como Olle Johasson o Lennart Hardell han criticado lo difícil que resulta encontrar financiación independiente en un terreno con un gran conflicto de interés; ¿cómo ve el panorama científico en nuestro país, en general y ,en concreto, Cómo ve la situación de los investigadores que mantienen una posición de alerta respecto de los riesgos para la salud de los campos electromagnéticos de las telecomunicaciones?

    Es difícil conseguir financiación en general, para cualquier tipo proyecto y este tipo de proyectos son difíciles de llevar adelante porque implican la colaboración de biólogos, de físicos, de ingenieros… es complicado. A la hora de financiarlos hay gente que, por lo que sea, no se informa lo suficiente y siempre hay algún ligero sesgo a la hora de financiarlos.

  2. Para el público en general ¿cuáles serían sus consejos o recomendaciones básicas en relación a los riesgos para la salud de los campos electromagnéticos?

    Intentar minimizar. Minimizar quiere decir reducir al máximo los sistemas inalámbricos. Los teléfonos inalámbricos, los que se suponen que deberían estar cableados que ahora se venden como inalámbricos, los DECT; intentar evitar el WIFI, utilizar instalaciones cableadas, que además son  más rápidas y funcionan mejor; informar al público en general de los riesgos porque si las personas están informadas quizás intentarán minimizar también. En una vivienda no solo tenemos la radiación procedente del propio wifi de la vivienda sino también de las viviendas colindantes. De manera que aunque se apague por la noche, que es una de las recomendaciones, apagarlo o encenderlo tan sólo en caso de necesidad, pues tenemos el wifi de los vecinos. Minimizar en la medida de las posibilidades de cada uno e informar, informar, informar para que todos intentemos minimizar, porque de esa manera se reducen los niveles. El nivel de radiación ambiental depende del número de usuarios que están utilizando estas tecnologías. Si los usuarios hacen un uso racional de las tecnologías o intentan minimizarlo también disminuirán los niveles de radiación. Nosotros hemos medido en muchos sitios y hemos hecho seguimiento en horario de las medidas y se observan picos de señal, osea, hay subidas y hay bajadas dependiendo del número de usuarios. Una manera de minimizar es apagar el móvil cuando no sea usa, por ejemplo, apagarlo por la noche que es cuando no se usa. Entonces eso hace que bajen los niveles de radiación tremendamente. Con el wifi lo mismo. Hacer un uso racional hasta que se resuelva todo.

  3. Qué opinión le merece el uso de WIFIS en los colegios.

Yo en los colegios no usaría WIFI. En los colegios se pueden poner instalaciones cableadas sin problema, además son más rápidas. No hay necesidad. Si nosotros tenemos una posición de trabajo fija, esa posición puede estar cableada perfectamente. ¿Wifi? Se puede poner si es necesario, pero si no es necesario, poniendo bocas de red, esto es, poniendo un switch y repartiendo la señal yo creo que se podría evitar.

Mª del Mar Rosa

Carlos Álvarez

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