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Homenaje a Ángela Jaén y a todas las víctimas de la Electrosensibilidad

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Intervención de Minerva Palomar en nombre de Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud

Ángela Jaén era una vecina de Pinto, una persona normal, hasta que la electrosensibilidad aguda entró en su vida. Alguien que con sus 64 años no entendía de tecnología pero que podía percibir perfectamente en forma de punzadas de dolor el wi-fi, las llamadas de teléfono móvil, la exposición antenas de telefonía… Una persona que antes de todo este calvario, disfrutaba de cosas sencillas, de sus nietos de sus hijos, de su marido y que lo único que quería era poder seguir disfrutando de ello hasta el final de sus días. Una persona alegre, divertida, con coraje. Así es como queremos recordarla. E incluso en la desgraciada situación que la llevó al desenlace final, a su manera, lo enfrentó con coraje: nada le dolía más que ver a su familia condicionada por su grave electrosensibilidad, y, según ella expresó, prefirió marchar para aliviarles de esa carga imposible. Repetimos: una persona alegre, divertida, con coraje. Así es como queremos recordarla.

Por ella, por todas las personas que ante ese dolor insoportable decidieron abandonarnos y por todas las que día a día luchan por tener una vida digna a pesar de las dificultades que entraña ser electrosensible en el mundo actual, especialmente para quienes lo son en grado elevado. Por ellas estamos hoy aquí.

Grandes intereses económicos dificultan el acceso a la información y al conocimiento sobre los efectos negativos de las radiaciones de las actuales telecomunicaciones. Los electrosensibles somos, como se suele decir, efectos colaterales no deseados, pero más evidentes en una guerra invisible donde el dinero parece justificarlo todo. Aunque estas industrias cuentan actualmente con nuevos medios y herramientas de creación de opinión y control social, no hay nada nuevo bajo el sol: las alertas tempranas del tabaco y el amianto son ejemplos equivalentes y válidos de cómo la industria protege sus productos frente a todo.

No, no sabemos exactamente qué es la electrosensibilidad. No sabemos lo que ocurre exactamente en cada uno de los rincones de nuestro organismo, como ocurre en otras tantas enfermedades reconocidas. Sin embargo, sabemos que existe suficiente evidencia científica para afirmar que las radiaciones no ionizantes tienen la capacidad de generar efectos adversos que alteran la salud de forma permanente en una exposición crónica, que es el tipo de exposición que padecemos actualmente de forma cotidiana. SÍ sabemos que la EHS no es un problema psicosomático, por más que algunos se empeñen en invertir dinero en investigaciones “convenientes” que intenten confirmarlo y confundir. Sabemos que algunos científicos (la acusación grave es que son científicos) se prestan a semejante juego. Como hemos dicho este juego no es nuevo., Lo hemos visto con otros agentes ambientales dañinos como el tabaco y el amianto, (y lo estamos viendo ahora mismo también con el gifosato). Los grandes poderes económicos tienen la capacidad de comprar voluntades incluso en el terreno científico, y de hacer el vacío a aquéllos que no están dispuestos a entrar en su juego. Parece que  nuestra sociedad todavía no ha aprendido, ni ha desarrollado las herramientas suficientes para evitar que estas situaciones, similares o equivalentes, sigan sucediendo. Esto es los lo que las personas Electrosensibles de todo el mundo estamos denunciando. Esto es lo que científicos honestos no “vendidos” están queriendo poner sobre la mesa con miles y miles de investigaciones. Sin embargo, tenemos que decir que consideramos a las instituciones de los distintos gobiernos cómplices de este juego tanto por acción, como por omisión. La historia acabará juzgando a todos.

Para nosotros no es un juego. Para nosotros está en juego nuestra integridad física, nuestros derechos fundamentales, nuestra vida. No vamos a desaparecer del escenario, porque no tenemos opción. Necesitamos un ambiente saludable para subsistir y lucharemos por ello hasta dónde haga falta, hasta el final de cada una de nuestras existencias. Por favor, os pedimos que no nos dejéis solos en esta quimera: ayudadnos a conseguir un medio ambiente mejor para todas las personas.

Los beneficios y comodidades que nos aportan las nuevas tecnologías junto con su capacidad adictiva nos hacen permanecer en una cómoda ceguera. Negar y demonizar la electrosensibilidad sólo retrasará la adopción de medidas razonables para evitar más dolor a quienes la padecen, y evitar que la EHS siga creciendo y proliferando. Por ello pedimos tu apoyo, tu solidaridad, tu comprensión. Necesitamos que nos ayudes a romper el cerco de intolerancia e incomprensión que “algunos” alimentan interesadamente para tapar el problema.

Consideramos cómplices a todas aquellas instituciones que están mirando para otro lado y que están permitiendo esta grave situación de daño a la salud y discriminación a este colectivo vulnerable. Tenemos una certeza: la verdad terminará cayendo por su propio peso, y quizá entonces sean ya demasiados los daños irreversibles. Estaremos ahí para recordaros que ya teníais en vuestras manos la información suficiente para evitarlo. Os pediremos cuentas. Mientras tanto seguiremos llamando a las puertas de la justicia y de los derechos humanos para este nuevo grupo de excluidos y damnificados

Conocemos muy bien el fuerte impacto que la EHS supone en los seres queridos de quienes la padecemos. La vergüenza la incomprensión e intolerancia que rodea al fenómeno de EHS convierten en verdaderos héroes a los familiares que se atreven a denunciar la injusticia y la discriminación que se esconden detrás de estas situaciones. Por ello, queremos expresar nuestro mayor reconocimiento a la familia de Ángela Jaén (a su   hijo Ángel; a su marido Ismael, su hija Rosa, y a todos los que les rodean…) por su lucha y su compromiso continuo con una causa que tanto dolor les ha traído, pero que a pesar de ello han hecho suya para siempre. Sois para todas las personas afectadas un gran referente. Asimismo, expresamos nuestro reconocimiento a todas las personas que no se dejan arrastrar por las difamaciones interesadas vertidas en los medios de comunicación, para aislarnos y desactivarnos, nuestro reconocimiento a quienes desde el sentido común, la humanidad y el valor de mirar este problema de frente, nos tienden la mano y permanecen a nuestro lado sin sucumbir a las presiones.Lazo-EHS-SQM-2

Y para terminar sobre todo dejar claro que hoy además de recordar a Ángela Jaén celebramos, además, que la antena que la enfermó ya ha sido desmantelada, gracias a la lucha de sus familiares y vecinos. Nos congratulamos de que es antena no generará más daño en su alrededor.

Por todo ello desde la asociación nombramos a Ángela socia de honor -in memoriam.

Ángela, tú no te dejaste engañar, sabías lo que te pasaba y así lo defendiste hasta el final. Que tu memoria nos inspire para conseguir que nadie más tenga que tomar la decisión que tú tomaste.

 Esperamos que la muerte de Ángela y las de otras personas en situaciones similares no hayan sido en vano   y que nos de fuerzas para seguir luchando para conseguir que las personas EHS no tengamos que vivir situaciones que nos empujen a experimentar que  quitarse la vida pudiera ser la única forma de acabar con el suplicio y fuerzas para seguir luchando por el derecho a habitar espacios libres de las radiaciones que nos enferman gravemente. Con voluntad política y algunos recursos se podrían recuperar muchas vidas para la salud hoy.

¡Ni una muerte más de una persona EHS por la desesperación de no encontrar salida!

Ahora vamos a rendir homenaje a angela y a todas las personas de las que hemos tenido noticia que eligieron su camino. Lo vamos hacer con globos de colores verde, rojo, y plateado. Los colores del lazo que llevamos puesto hoy.

Y el motivo de sus colores:

Verde: esperanza, salud, medio ambiente saludable, naturaleza, lo que nosotros necesitamos para recuperar la salud.

Rojo: corazón, fuerza, energía, lucha, alerta, precaución, nuestro motor.

Plateado: las protecciones inevitables que necesitamos en este mundo contaminado: mascarillas, telas protectoras, apantallamientos, alta tecnología: toda esta tecnología que se ha colado en nuestras vidas con sus destellos fascinantes y sus riesgos invisibles, el precio que tenemos que pagar para seguir estando aquí.

Ojalá un día nuestro lazo sea solamente verde. O ninguno…

Por Ángela, Michael, Jenny, Leny, Rogers, Maria Teresa, Carsten…

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Intervención de Ángel Martín Jaén, hijo de Ángela Jaén.

Buenos días a todos y mil gracias por habernos acompañado a este homenaje a mi madre, Ángela Jaén, vecina de la Calle Joan Miró de Pinto.

También quiero dar las gracias al apoyo incondicional de la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud y de la PECCEM, Plataforma Estatal contra la contaminación electromagnética y como no, a Minerva, que está aquí con nosotros, ella ha sido un apoyo como ninguno, que hemos tenido en mi familia.

   El tiempo pasa inexorablemente para todos. Ya hace cinco años que esta desgracia nos golpeó en el rostro de nuestra familia de la manera más cruel que nadie se pueda imaginar. Fue el final, un final fatídico que ya estábamos advirtiendo a las autoridades sociales, sanitarias y políticas de lo que iba a suceder, como resultado obtuvimos el ninguneo y abandono total. Así mismo, lo avisábamos a nuestros propios vecinos, familiares y amigos. Muchos de ellos no entendían, ni querían entender cuál era el problema de Ángela, mi madre, su amiga, su hermana, su tía…. Tengo la anécdota de un primo, su sobrino, que se postula como uno de los médicos más notables que trata a los niños “hiperactivos”. Le llamé desesperadamente y no sé si llegó a mover algún músculo de su cuerpo, me recomendó asépticamente que lo que necesitaba mi madre era un psiquiatra, así es como arregla la hiperactividad de tantos miles de niños, a base de pastillas. No sé si habrá leído ya todos los estudios que hay sobre los campos electromagnéticos y su interacción con las ondas cerebrales y sus efectos en la hiperactividad y déficit de atención. Pero para querer entender, hay que saber escuchar y bajarse al plano humano y  no mirar desde las alturas, tanto este médico como el resto de las personas que tenemos en nuestro entorno más cercano.

Algunos nos escuchaban y como réplica cuestionaban, o callaban mirándonos de soslayo, pero nuestra familia de verdad, mi padre, mi hermana y yo, miramos de frente, siempre de frente y sabíamos cómo ellos, no nos daban crédito, haciéndonos preguntar a nosotros mismos ¿Quién eran realmente los amigos y familiares?

   El tiempo ha pasado, como he dicho, muy rápido, y la razón que siempre estuvo de nuestra parte, sigue con nosotros. Como comprenderéis, nuestro problema, se ha convertido en prácticamente el único tema de nuestra  vida y cada vez me encuentro a menos gente que nos mira con ese soslayo, aun así,  todavía quedan personas reticentes a abrir su mente y su corazón. Estas personas son las que han convertido el acceso a su mundo a través de su tecnología y su bienestar, sintiéndose amenazados en su interior a que algo o alguien pueda restringirle su uso, hipotecando no sólo su salud, si no, incluso a los más débiles, los niños, sus hijos.

Nuestra madre, hasta hace 6 años y medio era muy feliz, rebosaba optimismo, felicidad. Donde estaba ella, en la reunión, comida, café, había calor, era el centro de atención donde no faltaban las risas. Mi madre era todo fuerza y energía hasta que un día decidieron venirse a vivir a Pinto, con la desgracia de hacerlo a su, como ella llamaba, “pisito”.

  Su desgracia real no era su “pisito”, la desgracia se encontraba a 50 metros de él, una antena de telefonía móvil. Todo empezó un día en el cual le empezó a abrasar su garganta y oídos, cada día se encontraba con unos síntomas cada vez más agudos, sin que nadie supiéramos exactamente  donde estaba el problema. Nadie reparó en dicha antena hasta unos meses después… Nerviosismo, dificultad para dormir enorme, agotamiento, se quedaba sin saliva y su quemazón que iba creciendo….

  Cuando nos dimos cuenta de la causa, empezó su periplo mudándose hasta en nueve ocasiones y durmiendo en garajes para intentar aliviar su sintomatología.

Desde entonces me encuentro en esta lucha, o mejor dicho, esta lucha me ha encontrado a mí. Hay miles y miles de personas muy afectadas en todo el mundo, que se están organizando y luchando en todas las instituciones políticas y sanitarias. Tenemos muy claro de que es ya la pandemia del siglo XXI. Cada día nos llaman más afectados que en cuestión de pocas semanas han visto un antes y un después en sus vidas o en las de algún hijo suyo.

  Gente que no conocía de nada, nos han unido sus situaciones particulares. La diferencia entre algunas de estas personas afectadas y otras, es el apoyo que están recibiendo de sus familiares y amigos. En muchos casos les abandonan a su suerte, separaciones, internamientos forzosos en psiquiátricos… He tenido que mediar en muchísimas ocasiones con sus familiares, algunas veces ha habido suerte y les ha cambiado su percepción de la situación a la que han llegado estos afectados. Otras veces, la posición se ha radicalizado tanto, que sus propios familiares no quieren tomar ni una sola medida, desactivar su WIFI, limitar el uso del móvil, de los químicos, incluso en vez de tomar estas medidas hacen  mucho más uso para demostrar no sé el qué exactamente.

Pinto es un pueblo del sur de Madrid, un pueblo donde mucha gente quiere vivir, es agradable, cómodo, cuco y no está todavía masificado. Por otro lado Pinto está orgulloso de tener personas que han proyectado su imagen y se han vuelto iconos de esta sociedad, Alberto Contador, Sandra Aguilar. TODO un “orgullo”.    Pero Pinto tuvo otra persona muy importante, aunque no ganara ninguna medalla, Ángela, fue la primera persona “electrosensible que se quitó la vida en España”.

   Esta noticia recorrió el mundo, me han llegado mails, llamadas de teléfono de personas, organizaciones de muchos países, preguntando por lo que sucedió aquí, en este pueblo. Se firmó una moción  por unanimidad por el reconocimiento de la electrosensibilidad. Así que ya sabéis, que incluso en organismos oficiales muy altos, como la propia OMS, saben perfectamente que es lo que aconteció aquí en el año 2012. Por eso este homenaje, para que Pinto nunca olvide quien fue Ángela y que nunca nadie más tenga que verse en esta situación de tortura y abandono institucional.

Este homenaje va por mi madre, pero hay una persona especialmente que quiero también homenajear, esta persona es mi padre Ismael. Papá, como hijos tuyos, tenemos que decirte que encontramos pocos padres como tú. Eres la persona más honesta que he conocido. Queremos darte las gracias por habernos tenido, por haber conseguido junto con Mama, el tener una familia tan feliz, por haber estado siempre preocupado por nuestros pequeños problemas y luchando para sacarnos adelante y por habernos enseñado unos valores tan grandes como es la familia y el amor. Te queremos dar las gracias, porque en los peores momentos de nuestras vidas, estuviste ahí, al lado de mamá, cuidándola 24 horas, mimándola como siempre habías hecho, y que estando tan complicada la situación, no la abandonaste nunca y demostraste todo el cariño y amor que la tenías y que a pesar de las adversidades y la impotencia, siempre luchaste por ella.

 Y bueno que más decir, Mamá, que siempre vas a estar ahí, con tu sonrisa, tu amor y nuestros  recuerdos y sabiendo que donde estás, ya no estás sufriendo, y sobretodo, que ya dejaste de sufrir por “nosotros”, que es lo que poca gente sabe, que te fuiste por nuestro sufrimiento, no por el tuyo, el 28 de Noviembre del 2012.

Ahora vamos a llevarte unas flores al lago que tanto te gustaba ir con papá para que disfrutes de ellas.

  TE QUEREMOS mamá.

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