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Niños EHS Cartas testimonio de presentes en el encuentro Francés

Elsa

 

Elsa

France

Agosto 2014

 

A todos,

Y mirad por donde, de mí, solamente una carta. Es todo lo que he podido hacer para estar activa en este encuentro. No obstante, estar presente, encontrar otras personas, intercambiar… ¡sueño con ello! Lanzarme al mundo, construir con todos… Mi “destino”  me lo impide. Pero ¿es realmente mi “destino” quién me lo impide?

Voy a contaros el desastre que se produjo en mi vida, así os podréis hacer una opinión sobre la responsabilidad de mi destino.

Ahora tengo 14 años. Cuando esto empezó  yo tenía 10. Hasta este momento, mi vida era normal; la vida con mi familia, en la  escuela, con los compañeros, mi amor por las montañas de Ariège…Muy feliz, muy muy feliz: yo era Libre (¡salvo cuando mis padres me ponían restricciones!).

El principio de esta catástrofe ocurrió a la vuelta en 5º. Guardaré para siempre el recuerdo de este período como una pesadilla. No estoy segura de exagerar diciendo, como una persona encerrada en Guantánamo: encerrada, torturada…

Como todo escolar,  hice la vuelta al cole, reencontré a mis amigos, los profes… Desde la primera semana, fui invadida por un dolor de cabeza insoportable. “Break”  a casa…Vuelta al colegio, vuelta, casi inmediata,  del dolor de cabeza. Insoportable, tortura. Retorno a casa por algunos días…  Sin comerlo ni beberlo, durante el mes de octubre,  solamente había asistido a clase no más de una tercera parte del tiempo escolar. Muy pronto me di cuenta que la presencia de un teléfono móvil, de una antena de telefonía móvil, wifi, wimax…me reavivaban el dolor de cabeza violentamente.

El dolor era casi permanente. La tortura. Fui a ver al doctor Belpomme para una consulta.  El balance de los exámenes me cayó como un mazo sobre la cabeza: lesión de la barrera hemato-meníngea, una desoxigenación del cerebro  muy grande…Después de  ponerme a refugio máximo, estas degradaciones se atenuaron. Lo que no se atenuó es que a cada exposición a las ondas electromagnéticas pulsadas, la tortura despierta. Es violento muy violento.

Continué pues mi escolaridad por CNED (Centro Nacional de Enseñanza a Distancia).

¿Por qué esta intolerancia me llegó de golpe?

Nos dimos cuenta de que un emisor 3G había sido instalado durante el verano en una antena  próxima al colegio.  A partir de entonces, la expansión del número  de emisores de ondas no ha parado de aumentar. Estoy cada vez más empujada a recluirme en mi espacio “protegido” que se convierte en una prisión.

Debo decir también que, no obstante, he conseguido encontrar una actividad que me apasiona: L’Aïkido. Puedo acceder a ello porque los que lo practican son un grupo de personas civilizadas: apagan sistemáticamente todos los móviles cuando estoy allí. También es un lugar relativamente protegido de las emisiones exteriores. Pero sigo estando muy limitada respecto a las posibilidades de vida social, ni conciertos, ni espectáculos, ni cine, ni mercados, ni cualquier salida a la ciudad… Así pues, a veces, me derrumbo. Este año, no pude resistir a la tentación de ir a la fiesta de la música en St. Girons…Me escapé 2 horas de mi prisión, para hacer como todo el mundo, tener las mismas posibilidades que los demás. Me rebelé frente a mi intolerancia a los campos electromagnéticos. No la quiero, no quiero seguir viviendo así. Ella ganó el partido con creces. Me encontré KO en la cama durante 8 días con un dolor de cabeza insoportable y desde este momento, con una intolerancia aún más exacerbada.  ¿Sabéis que, incluso las montañas, mi gran naturaleza, no son accesibles para mí, excepto muy escasos lugares, algunas hondonadas encajonadas o pequeños valles donde nadie se le ocurriría de ir, que decididamente dan la espalda a la conquista humana? Ya que incluso en la montaña, por todas partes, hay antenas que emiten muy fuerte…

Así pues, dejo que os hagáis  una opinión sobre la responsabilidad de mi “destino” frente a este desastre. Pero, voy  a dar mi punto vista: toda persona que considere que mi “destino” es responsable de mi situación, igual que la de las personas, cada vez más numerosas, que viven ese desastre, habrá, tristemente, bajado los brazos delante los valores de la Vida de la Tierra y de la Humanidad. Porque esta situación me es insoportable, y en nombre de la Vida, la Tierra y de la Humanidad, rechazo simplemente y sin compromiso que este desastre se expanda. A todos los que leeréis u oiréis la lectura de mi carta, sabed que rechazo toda responsabilidad atribuida a mi “destino” y que, a mi manera, voy a luchar. Porque estoy convencida que no tengo porque sufrir “las desviaciones tecnológicas contaminantes”, porque en nombre de la libertad y la igualdad, encontraré de nuevo mis placeres de la vida. Rechazo que me sean robados.

¡Pido a toda persona que se informe y actúe contra el desarrollo de las  ondas electromagnéticas pulsadas!

                                                                                          Elsa

Samuel y Mamá de Samuel

 

Tengo 15 años y soy EHS (electro hipersensible). Hago mi escolaridad por correspondencia. Mi padre quiere creerse mi enfermedad y a causa de esto, mi madre tiene problemas con la justicia. Algunas de mis compañeras me creen y cierran sus móviles y otras no me creen. Mi vida está corrompida por las ondas y la justicia que no quiere creer en mi electrosensiblidad.

También tengo una amiga que está enferma como yo, y veo los jóvenes de mi edad  volverse EHS o enfermos a causa de ese “progreso”

Espero que mi testimonio pueda ayudaros.

Lola (estoy obligada a tener un seudónimo a causa de mi padre)

 

Hola,

Tuve silbidos en las orejas mientras alguien cambiaba de cadena cuando me encontraba entre la televisión y  el mando a distancia.

Dos semanas más tarde, ya no podía ir a la escuela a causa de los silbidos que resonaban en toda mi cabeza, otros síntomas aparecieron (dolor de cabeza y de vientre, ansias de vomitar, visión borrosa y si me quedo en el mismo sitio me pongo a temblar).

Me sentía extraño y tenía la impresión que me iba a desvanecer.

(el texto de aquí arriba fue escrito 2 meses después de los primeros síntomas)

“ A partir de entonces soy sensible a los campos electromagnéticos, voy a la escuela con ropa antiondas (camiseta de manga larga, pantalón y capucha) bajo mi ropa habitual, gafas para protegerme de las ondas wifi y de los teléfonos móviles, pero lo peor es que durante un mes y medio, no fui a la escuela, de tan cansado que estaba.

Tengo silbidos que resuenan en toda mi cabeza, tengo dolor en el vientre y en la cabeza, deseos de vomitar. Cuando las personas hablan a mi alrededor o cuando hay ruido, todo resuena en  mi cabeza. Es horrible, insoportable.

En el Colegio, hay que se ríen. Me ven con mi capucha y mis gafas, me siento pequeño con relación a ellos.

Tengo amigos que me ayudan, que me apoyan si no no podría aguantar.

Samuel

 

Hola,

Soy la madre de Samuel y tengo deseos de escribir sobre lo que ha sucedido desde el 11 de febrero 2014, día en el cual la éscuela me llamó para decirme que Samuel no se encontraba bien y que temblaba como una hoja.

Desde el momento que Samuel tuvo su primer silbido al cambiar de cadena de televisión, pensé en  la electrosensibilidad, puesto que había oído hablar de ello en la televisión.

Los programas sobre este tema son muy importantes ya que es lo que me ha permitido reaccionar muy rápido y ponerme en contacto con las asociaciones y otras personas EHS que me han ayudado mucho y a las cuales doy las gracias.

Los síntomas de Samuel llegaron de golpe y fue brutal.

El colegio me llamó un martes,  4 días después ya no podía ir a la escuela. El sábado, empezó a tener molestias en casa y me decía que tenía los síntomas en el autobús, en el patio del colegio, en la clase (los móviles y las conexiones internet), permanentemente, con el microondas, mi teléfono móvil, las antenas de telefonía.

En aquel momento estaba asustada,  estaba comprendiendo que Samuel no podría ir más a la escuela.  Ya no más contacto con los compañeros. ¿Podremos pasear por  fuera? ¿Podremos ir a ver a la familia, los amigos? ¿Las vacaciones? Etc…

Era terrible ¿una pesadilla?,  y no, por desgracia, era la realidad que debía afrontar: en el Colegio, ya que las 2 horas de wifi no se quitarán, los teléfonos móviles deben estar en silencio y guardados, pero pueden estar encendidos.

En una reunión se ríen delante de mí. El tutor me dice que Samuel lo aprovecha para no asistir a ciertas clases, mientras que él se enfrenta a la mirada de los otros yendo con sus vestidos anti-ondas, una camiseta con capucha por encima para ocultar y gafas de sol (ni tan sólo pensé en decirle que si hubiera querido aprovechar para no ir a clase, no habría vuelto definitivamente).

Con la gente que nos rodea, hay que decir y redecir constantemente “apagad vuestros móviles”. Es muy difícil para mí. Hoy, he decidido poner en la puerta de entrada un pequeño cartel de prohibición a los móviles afín de que me ayude a abordar el tema, una persona cercana a la familia ha venido a casa con su móvil encendido, a pesar de que había visto el cartel de prohibición.

Encuentro todo esto muy difícil y me da angustia.

Quisiera hacer más por Samuel (por todos los niños y adultos EHS) se hará poco a poco.

Clara.

 

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