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NOTA DE PRENSA: La electrohipersensibilidad ya tiene consideración de accidente de trabajo

LA ELECTROHIPERSENSIBILIDAD YA TIENE CONSIDERACIÓN DE ACCIDENTE DE TRABAJO

 

  • Un juez otorga carácter laboral a la Electrohipersensibilidad (EHS) adquirida por un trabajador de Endesa descartando la Enfermedad Común como causa

 

  • José Sanz, miembro de EQSDS, desarrolló los primeros síntomas en 2009 como respuesta biológica a los campos de alta y de baja frecuencia a los que estuvo expuesto en las sedes de Aznar Molina y Argualas (Zaragoza) y Madrid

 

  • La sentencia pone de manifiesto que se cumple el reglamento pero no la ley por lo que podría servir como precedente para prevención de riesgos laborales

 

Madrid, 8 de Enero de 2019. Un Técnico Superior de Sistemas y Telecomunicaciones de Endesa (perteneciente al grupo italiano ENEL) ha sido el primer trabajador de España en conseguir una sentencia favorable que resuelve que la Electrohipersensibildad que padece tiene origen laboral elevándola a Accidente de Trabajo. La pionera sentencia de diciembre de 2018 del Juzgado de lo Social Número 1 de Zaragoza –y ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia de Aragón- descarta la Enfermedad Común – tal y como inicialmente resolvió el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social)-.

 

Para ello alega que el “cuadro multisomático de origen neurológico central y disfunción límbica” que empezó a desarrollar el demandante, Joaquín Sanz, en 2009, se manifestaba claramente en el centro de trabajo con cefaleas, acúfenos, falta de concentración, astenia y dolor muscular cuando estaba ante los campos de alta y de baja frecuencia de su puesto (wifis, inalámbricos, transformadores etc). Esto le llevó a que en 2013 los servicios médicos de Endesa le valoraron como “persona sensible a campos electromagnéticos” confirmando en febrero de 2014 el diagnóstico de Electrohipersensibilidad.

 

A pesar de ello, el trabajador -socio de EQSDS- tuvo que compatibilizar desde 2014 su puesto de Argualas (Zaragoza) con otro en la sede de Madrid en un entorno también con “campos electromagnéticos (CEM) generados por las antenas de telefonía y antenas wifi distribuidas por todo el edificio”, recoge la sentencia. Además en todas estas sedes de Endesa son comunes los potentes transformadores de distribución eléctrica.

 

Un paso más para la electrohipersensibilidad

 

Por ello, esta sentencia podría servir para fijar una doctrina hasta ahora inexistente ya que va un paso más allá de las obtenidas en 2011, 2016 y 2017 en los tribunales españoles donde la electrohipersensibilidad fue reconocida como causa de incapacidad laboral ya que los trabajadores no pudieron demostrar la relación causal. “Ahora se abre una vía para que otros casos puedan tener la misma consideración de contingencia profesional”, algo relevante porque el acceso al derecho de la prestación es más duro en una enfermedad común, afirma a EQSDS Pedro José Jiménez, abogado de nuestro asociado.

 

Esta sentencia, asegura el jurista, llena la laguna que hay en la ley que no recoge la EHS como enfermedad laboral al no estar recogida en el RD 1299/2006 como sí lo están algunas hipersensibilidades a agentes químicos. Pero en cuanto a la prevención Jiménez considera que “mientras no se efectúen cambios legislativos reduciendo los límites máximos de exposición a los campos electromagnéticos, seguirá siendo posible estar sometido a ellos y sólo cuando se haya adquirido la enfermedad, es cuando pueden exigirse a la empresa la adopción de las medidas de protección previstas en el art. 25 de la LPRL.”

 

 

Se cumple el reglamento pero se incumple la ley

 

“Se cumple el reglamento (ya que los valores se encuentran dentro de los permitidos en el RD 299/2016) pero se incumple la ley” defiende Jiménez, del despacho Jiménez Mainar&Rosel de Zaragoza. Por eso la sentencia podría servir como precedente para todos los trabajadores y los especialmente sensibles y electrosensibles ya que el artículo 25 de la Ley General de Prevención de Riesgos Laborales especifica que si un trabajador justifica que un producto o tecnología produce daños físicos por debajo de los permitidos, la empresa tiene la obligación de protegerlo. Según este artículo, los trabajadores tampoco pueden exponerse a factores tóxicos y que alteren la fecundidad y la procreación, riesgos ambos probados en la contaminación electromagnética considerada neurotóxica y capaz de producir múltiples alteraciones a nivel multisistémico y enfermedades diferentes a la electrohipersensibilidad sin que el trabajador sea consciente del origen.

 

Desembarque tecnológico sin evaluación de riesgos

 

El creciente desembarque tecnológico laboral y doméstico, y el teletrabajo, se está haciendo sin valorar todos los riesgos que documenta la comunidad científica. “La gente sabe con carácter abstracto la posibilidad de esos efectos negativos de las ondas electromagnéticas, pero mientras éstas no le afectan de forma consciente, no se acomete la necesaria adopción de medidas para suprimir o paliar el riesgo”, afirma el abogado preguntado por EQSDS. Las empresas solo se ciñen a lo que obligan sus gabinetes jurídicos en cuestión de prevención de riesgos laborales. Pero “ello no debe impedir adoptar mayores medidas de protección que las estrictamente exigibles, con carácter preventivo, que es precisamente el objeto de la Ley”.

 

A esto aludía la Resolución 1815 de mayo de 2011 por la que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa instaba a usar el principio ALARA o “tan bajo como sea razonablemente posible” ante la nocividad asociada a los CEM incluso por debajo del umbral legal que llevó a la IARC en el mismo año a catalogarlos como posiblemente cancerígeno en grado 2B. “En el caso de las eléctricas y las telecomunicaciones son dos de los sectores más poderosos y van a hacer lo que la ley les mande a no ser que sean ellos quienes dicten la propia ley. Porque la norma la lace el legislador pero ¿recibe instrucciones?”, plantea el abogado.

 

En el limbo consentido

 

La falta de concienciación y de información de los ciudadanos sobre la contaminación electromagnética, y la capacidad de acumularse, está permitiendo a los gobiernos y empresas tecnológicas beneficiarse de estar cómodamente instaladas en este limbo consentido sin rendir cuentas a cambio de liderar la economía digital. El beneficio es evidente ya que acaparan importantes nichos de mercado dando servicio a la empresa privada, la pública, el hogar, la salud y el ocio.

 

Muchos despliegues de puntos wifi y repetidores están ligados a actividades profesionales, creación de nuevas empresas, mejora de la imagen profesional y de atención al cliente, y la “promesa” a los contratantes de conseguir más clientes, como los bares, o “experiencias” para el ciudadano-votante. Así municipios enteros han optado también por la instalación de potentes wifis urbanos en la vía pública, aún más perjudiciales y exclusivos para los electrohipersensibles, pero con riesgos para todos ya que tienen capacidad de penetración en todos los espacios privados. Pero con la 5G la capacidad de penetración en el organismo de las nuevas frecuencias afirman los expertos que será mayor.

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