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Dariusz Leszczynski y el foco sobre la determinación científica de informes y recomendaciones

Investigar sobre cuestiones relacionadas con EHS y CEM (EMF) no es algo sencillo para un recién llegado que no proviene del mundo científico. Tanto los asuntos técnicos como los médicos son complejos y muchas veces incómodos en sí mismos. Así que todo se vuelve mucho más abstruso cuando unos factores y otros necesitan estar justificadamente relacionados para acabar cobrando cuerpo en recomendaciones y leyes justas.

Como afectada e interesada, poco a poco voy conociendo a distintos investigadores, informes, organismos internacionales, activistas, asociaciones, noticias, etc. Uno de los últimos científicos que he conocido ha sido a Dariusz Leszczynski. Con anterioridad, me hice eco de distintas publicaciones de su blog: Between a rock and a hard place, que aprovecho para recomendar encarecidamente a todos los interesados en esta materia y sus aristas.

Últimamente, he visto que varias de sus entradas tienen un escenario de fondo común, trascendental, a la hora de clarificar la turbia posición científica oficial sobre los CEM: el problema de la determinación-indeterminación científica respecto de los niveles y los riesgos para la salud.

Cualquiera que busque información al respecto y que no tenga formación suficiente, esto es, la inmensa mayoría de la población, se encuentra ante un problema de confianza intelectual irresoluble. Si busca, encontrará informes de todo tipo: unos que confirman daños, otros que los niegan.

¿A qué lado de los resultados científicos se posiciona el ciudadano de a pie? Por lo general, si vive en un país democrático desarrollado, y no se ha visto afectado por la radiación, confiará en el criterio que haya sido establecido por las autoridades técnicas competentes, mucho más si esa normativa es compartida por países-amigos, científicamente avanzados.

Pero son muchas ya las voces de científicos que nos alertan de que la posición científica oficial «occidental» no es trigo limpio.

Dariusz Leszczynski ha seguido la pista de los problemas que plantean los informes oficiales del SCENIHR y ha publicado diversas reflexiones al respecto.

Bioelectromagnetics: Carta al Editor de Peter Wiedemann 
Una de las últimas entradas de su blog ha estado dedicada a la respuesta que Peter Wiedemann ofreció a la posición de Leszczynski en el espacio «Carta al editor», carta que Widemann junto con otros autores publicó en la revista científica Bioelectromagnetics, bajo el título: «¿Entiende la gente la categorización de la IARC como carcinogénico 2B para los campos electromagnéticos de telefonía móvil?»

 

¿Quién es Peter Wiedemann?

El Doctor Peter Wiedemann es el Director del Programa Grupo Humanos, Medio ambiente y Tecnología en el Centro de Investigación de Juelich, Alemania. El Dr. Widemann ha impartido clases en la Universidad Técnica de Berlín, en el Departamento de Psicología. Actualmente, da clases en Innsbruck, Austria.

Es miembro electo del grupo de “Radiación no Ionizante” de la Comisión Nacional de Protección frente a la Radiación en Alemania.

Peter Wiedemann trabajó como miembro del grupo de trabajo de la OMS sobre la Comunicación del Riesgo (1992-1994), el Grupo de Científicos Expertos del Programa de Acción Nación «Medio ambiente y Salud» (1998-2000) y el Grupo de Comunicación EMF en el proyecto EMF de OMS (1998-2000). Fue jefe del grupo de trabajo sobre «Comunicación del Riesgo» de la Asociación Alemana de Ingenieros (VDI) y contribuyó al Grupo de Cuestiones sobre la Comunicación del Riesgo de la OECD, en el años 2000.

La investigación de Wiedemann se centra en tender puentes entre la investigación sobre:

                                        Primero: análisis del riesgo y su gestión

                                        Segundo: percepción del riesgo y comunicación de ese riesgo.

¿Qué dicen Wiedemann et. al. en su Carta al Editor?

Según sintetizan los autores en el resumen que introduce su Carta:
«En Mayo de 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer  (IARC) publicó una declaración oficial en la que se concluía que el uso de teléfonos móviles era «posible carcinogénico en humanos». Ha habido dudas considerables acerca de que tanto personas no expertas como los propios expertos hayan comprendido plenamente lo que la categorización de la IARC significaba realmente, dado que «posible carcinogénico» puede ser entendido de muchas maneras. El presente estudio está basado en una investigación en-línea indicando que tanto la caracterización de la probabilidad de la carcinogeneidad, como la descripción del incremento de riesgo dado por la nota de prensa de la IARC fue mal entendida en su mayoría por los participantes en ese estudio. Los resultados del estudio muestran que la IARC necesita mejorar sus comunicaciones científicas.»

 

El primer golpe dialéctico de la carta va dedicado a la IARC a la que, obviamente, denominan como Agencia de Investigación, pero NO Agencia de Salud Pública. Matiz real, pero intelectual y moralmente vergonzoso. Es decir: señores de la IARC, ustedes tienen competencias en investigación, pero no pueden advertir de los riesgo, si los hay, como si tuvieran competencia en la gestión de la salud pública. Según parece, se han excedido y encima lo han hecho mal. Y, claro, la gente no la entiende.

La duda sobre el uso del término «posible» se extiende en el cuerpo de la carta al término «probable» y a los requisitos técnicos sobre las evidencias que uno y otro requieren, requisitos que la mayoría de la población desconoce.

La justificación de su estudio y de la carta

Es la siguiente:

1) hay estudios que certifican que las expresiones de incertidumbre (posibilidad/probabilidad) generan altas estimaciones individuales de incertidumbre. (Es decir, hay un riesgo X, que expresado como posibilidad o probabilidad se percibe como mucho mayor de lo que en realidad es.)

2) otros estudios que concluyen que las expresiones cualitativas de probabilidad son característicamente vagas. 

(En mi opinión, eso no es cierto por definición -tal y como se presenta aquí. Depende de la fiabilidad del estudio que a su vez descansa sobre diversos factores: las definiciones asumidas, del espectro de estudio, de la amplitud de la muestra, de la corrección de los datos, de las preguntas… etc., que vayan asociadas al enunciado final que se expresa en términos de probabilidad o posibilidad. Eso es algo que ha sido criticado, por ejemplo, con respecto al Estudio Interphone).

3) del mismo modo, parece que la gente normal se ve en dificultades a la hora de interpretar porcentajes y términos de referencia a los riesgos. Al parecer, existen estudios que afirman que, por lo general, la gente tiene bajas capacidades numéricas que hacen que malinterpreten de manera gruesa las expresiones de riesgo probabilístico. Cito textualmente: «Studies suggest that people generally have low numeric capabilities. Such a lack in skill may lead to gross misinterpretations of numeric and probabilistic risk expressions [Gigerenzer et al., 2005; Gigerenzer et al., 2007; Visschers et al., 2009; Fraukje et al., 2010]  (p.2) (Sin comentarios)

Nada más empezar la carta, tenemos una pequeña clasificación técnica de los agentes carcinogénicos para aclarar la cuestión.

Grupo 1:  «carcinogénico para humanos» 

Requiere:

1) Evidencia suficiente o menos de suficiente de la carcinogeneidad en humanos

2) Evidencia experimental suficiente en animales

3) Evidencia contundente en humanos expuestos al agente

Grupo 2: contiene dos subgrupos (2A-AB)

Grupo 2A: «probablemente carcinogénico en humanos»

Requiere:

1) Evidencia casi-suficiente/limitada en humanos

2) Evidencia suficiente en animales

 

Grupo 2B: «posiblemente carcinogénico en humanos»

Requiere:

1) Evidencia limitada en humanos

2) Evidencia menos que suficiente en animales

La gente normal, en fin… no entendemos nada. Hay estudios que lo demuestran.

Pero ¿por qué no comprenden la clasificación otros expertos que sí poseen cualificación y conocen los requisitos y las implicaciones de los requisitos y los términos? 

Para Dariusz Leszczynski, la carta no ofrece ninguna evidencia para sostener semejante afirmación. Lo que sí comprende es que su peligro real es el siguiente:

«si la Carta al Editor no es corregida y no se modifican o se incluyen datos para corroborar semejantes afirmaciones, muy pronto esa misma carta será citada como publicación revisada por pares (es decir, con garantías intelectuales) en base a la cual afirmar que la clasificación de la radiación electromagnética proveniente de la tecnología inalámbrica de la IARC como «posible carcinogénico» 2B, está equivocada.»

El argumento de la carta puede resumirse en lo siguiente.

El enunciado «posible carcinogénico» es vago y da lugar a la mala comprensión de la información. Por lo tanto, sería necesario corregirlo porque
1) el significado de «posible» es vago y,
2) las evidencias asociadas a esa categoría también lo son (limitadas y no suficientes).
El porcentaje de riesgo del 40% se interpreta mal (básicamente, porque se interpreta como factor de números enteros cuando en realidad se aplica sobre una cantidad muy pequeña y decimal. Un aumento del 40% en el riesgo, tiene como consecuencia al año 1.9 casos más por 100.000 habitantes al año).

Yo provengo del mundo académico de la filosofía y quisiera arrojar algo de luz sobre el uso de los términos «posible» y «probable», que son dos categorías modales de la noción de existencia.

Lo posible y lo probable

«Posible» y «probable» son términos que utilizamos para hablar de cosas que todavía no han sucedido.

¿Qué significa que algo es POSIBLE? 

Algo es posible cuando no ha sucedido, pero puede suceder.
Por ejemplo: 
«Es posible que llueva esta tarde»
(Todavía no ha llovido. Puede llover y puede no llover.)

«Es posible que la radiación sea carcinogénica en humanos»
Todavía no lo es (por completo = Grupo 1)Puede que lo sea. Puede que no lo sea.

Cualquier cosa podría ser verdadera, expresada como mera posibilidad.
-Puede que vaya al cine esta tarde (o voy, o no voy = verdadero).
-Puede que tome un sandwich para cenar (o lo tomo, o no lo tomo = verdadero).
En ese sentido, obviamente, es muy vago hablar que algo es posible.

No es adecuado utilizar así expresiones de posibilidad en enunciados científicos. Ese análisis de lo posible se hace en cálculos de lógica proposicional. Esto es, cuando se utilizan proposiciones sin atender al contenido, sólo como ejercicio formal.

Cuando hablamos de posibilidad real, ello requiere de un mínimo de evidencia racional que la justifiquey la secunde. ¿Cuándo dice alguien «es posible que llueva»? Cuando ve el cielo lleno de nubes oscuras, hay humedad, es invierno….. y, por lo tanto, es realmente -no sólo formalmente- posible.
¿Cuándo puede un grupo de científicos afirmar que es posible que la radiación sea carcinogénica?Cuando tienen evidencias que lo justifican y lo secundan.

¿Qué significa que algo es PROBABLE?
Algo es probable, cuando no ha sucedido, pero se puede probar que sucederá.

Cuando algo se puede probar, implica que va a SUCEDER siempre en algún grado.
El grado de algo probable, excluye el 0%. Osea, no puede no suceder (porque, en ese caso, sería sólo algo posible).

Por ejemplo: 
Si un metereólogo nos dice:
              «Es probable que llueva» significa:
Todavía no ha llovido, pero «va a llover» (del 0’5%-100%)
Osea, caerán gotitas o diluviará.

Con respecto a los estudios científicos:
¿Cómo probar algo que no ha sucedido? Experimentalmente.
¿Qué sucede con los experimentos? Que tienen un cierto tipo de características.. a + b + c … y lo que se comprueba experimentalmente y se afirma depende directamente de esas características -que no siempre son exportables con exactitud a la realidad.
Por lo tanto, lo probado en un experimento no es santa-palabra. Puede haber experimentos que fuercen o que diluyan resultados. Por eso, la honestidad científica es fundamental y abarca todos los extremos de la investigación: el diseño, las definiciones, los controles, la redacción textual, las categorías clasificadoras. Todo.

Habitualmente, los fenómenos científicamente probables van acompañados de una cantidad que precisa su índice de probabilidad.

¿Qué sucede con la formulación de la IARC?
Dentro de esta clasificación manejamos dos factores:

1. Categoría técnica: «posible carcignogénico»
Evidencia: limitada en humanos / no-suficiente en animales

2. Un enunciado de probabilidad: 40% glioma para usuarios muy habituales.


¿Qué quiere decir eso?
1. En primer lugar, que ha sido probado que ya se dan un 40% más de casos de gliomas para el conjunto de población que definimos como usuarios habituales (habrá que ver cuál es la definición de ese grupo). Ese 40% más de probabilidad, no dice lo que puede suceder. Es lo que ya sucede y se puede probar. (dentro de la muestra del grupo de estudio, bajo unas condiciones x,  que tendrá a su vez cierto grado de representatividad).

2. En segundo lugar, que los señores de las agencias de salud pública, consideran que esaevidencia expresable en términos de probabilidad, (insisto, algo que ya sucede) es «limitada en humanos» y entonces…, para ellos, no es algo probable (2A), sino meramente posible (2B).

3. Por último, están los hermenéutas como el Sr. Wiedemann. Como psicólogo de la información, está muy preocupado y necesita aclarar la cuestión. Parece que la gente en su ignorancia y su incapacidad numérica se está preocupando demasiado y extrae consecuencias falsas de una clasificación hecha por científicos cuestionables que se exceden en sus funciones, queriendo ser lo que no son.

Una cosa es la investigación. Pero tener opinión, eso no le corresponde a todos los científicos. Sólo pueden hacerlo los científicos que están en los órganos técnicos de Salud Pública. Y además tienen que estar bien asesorados para que a la hora comunicar esas valoraciones, debido a la ignorancia de la gente, no haya lugar a un fallo en la percepción colectiva del riesgo.

Así que, en su honrosa labor de «tender puentes» entre la investigación de los riesgos y su gestión, por un lado, y la comunicación de ese riesgo, por otro, el Dr. Wiedemann, la Dra. Boerner y el Dr. Repacholi, han pensado que este puente, el puente de la clasificación de la IARC, lo van a derrumbar   para que los usuarios que ya son habituales y otros, que pudieran identificarse como siéndolo, no lo crucen equivocadamente, creyéndose ingénuamente, que lo posible es probable y que ese 40% significa algo, un peligro, un riesgo significativo para su salud. No, no. Ese 40%, no significa nada. Para eso están ellos ahí, para interpretar adecuadamente lo que otros expertos o las personas de a pie no podemos.

Parece mentira que revistas de prestigio científico den cabida a semejantes ensayos de manipulación.

Por cierto, ¿Qué es lo que no entienden otros expertos de la clasificación de la IARC? Como al Dr. Leszyznski, no me queda claro.

Pero la situación de las tensiones y luchas de poder respecto de la legislación, las recomendaciones sobre CEM y la literatura científica está muy bien retratada con distintas entradas del blog del Dr. Leszyznski. Como las que nos informan sobre la retirada de un artículo debido a la queja de una compañía debido al daño que conllevaba para sus beneficios. 

Necesitamos, no un psicólogo, sino un psiquiatra de la información que nos lo explique.

Mª de Mar Rosa

Original Aqui:

http://cemyelectrosensibilidad.blogspot.com.es/2014/05/dariusz-leszczynski-y-el-foco-sobre-la.html

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